
¿Será el hombre capaz de encontrar una fórmula que unifique las distintas leyes del universo? El viejo Einstein lo intentó hasta el final de sus días sin lograrlo, pero muchos científicos opinan que hoy en día se está muy cerca de conseguirlo. En el caso de que así sea, mi siguiente pregunta es, ¿seremos todos capaces de entenderla?. Conceptos como las 11 dimensiones son aceptados por la comunidad científica, pero muy difíciles de entender para el común de los mortales.
El concepto de universo se basa en dos teorías diferentes, muy estables cada una en su campo, pero que presentan grandes problemas cuando se intentan combinar para resolver los problemas más profundos del universo. Por un lado se encuentra la Teoría de la Relatividad de Einstein, que nos sirve para estudiar las partes más grandes del universo, como las estrellas o las galaxias. La otra teoría es la Mecánica Cuántica, un conjunto de leyes por las que se rigen las partículas más pequeñas, como los átomos o las partículas subatómicas.
Hasta ahora, los científicos han descrito los componentes básicos de la materia (átomos y partículas subatómicas) como pequeñas esferas o puntos. Sin embargo, la Teoría de Cuerdas afirma que el alma de dichas partículas son hilos vibrantes de energía denominados cuerdas. Al igual que sucede con un violin, una misma cuerda emite distintos sonidos según su vibración. Así, las cuerdas de las que hablamos vibran de unas formas determinadas dotando a las partículas de sus propiedades únicas, como la masa y la carga. Resumiendo, la distinta vibración de cada una de esas cuerdas le determinaría toda sus propiedades para interactuar en el universo.
A la hora de explicar la Teoría de Cuerdas, aparecen numerosos problemas. El primero de ellos es que afirma la existencia de una partícula hipotética, el taquión, que viaja a velocidades superiores a la de la luz, lo que contradice la relatividad de Einstein. También esta teoría requiere de 10 dimensiones, lo que implica alguna dimensión más de las que conocemos, así como anomalías matemáticas o la existencia de partículas sin masa que no se podían descubrir en experimentos. Una de las soluciones a tan complicado problema fue identificar a la partícula sin masa (y que jamás se había observado) como el gravitón, la causante de la interacción gravitatoria a nivel cuántico.
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